lunes, marzo 27, 2006

17

Me fijaba en como caminabas por los bordes del salón en tu largo vestido azul, como equilibrista alumbrada sólo por el reflector de tu no deseada fama. Te veía desde lejos, esperando que las piezas caigan en su lugar.

Me fijaba en tus virtudes admirables, en tu sentido de lo apropiado, en tu coraje para no llorar. De lejos todo era maravilloso, era lo ansiado, era lo divino. No podía equivocarme, tenía que ser de nuevo yo.

Pero ya ves. Tuve que perderme en mi incoherencia para descubrir lo que perdía. Ahora pasó el tiempo de hacer las cosas correctamente y mis pasos se confunden con las olas del adiós.

Te extraño.

2 comentarios:

Nat dijo...

Otra vez, UOH!

ROCA(Carito) dijo...

Muy lindo!!!!
Saludos!!!