miércoles, febrero 21, 2007

Lais Roma Dero

Apareciste en mi vida, esa mañana de febrero, en la que preguntabas por unas personas y no sabías que detras de aquellas gafas rosadas, mis ojos te contemplaban de pies a cabeza, admirando cada detalle de tu cuerpo.

Esculpido perfectamente al vaivén de las olas, de las rocas, de aquel aire salino y limpio, tus brazos fuertes y duros me dejaron sin aliento. Tu cabello negro, petreo y liso me hizo desear pasar mis manos, acariciarlo.

Apareciste unos segundos, pero quise estrecharte en mis brazos, perderte en tu boca, contemplar tu cuerpo desnudo.

Y en el lleva y trae del día pude acercarme a ti, abordarte de la manera mas felina posible. Y mientras hablabas, podía pretender que acariciabas mis orejas con tus palabras y que tus ojos me desnudaban, me arrancaban la ropa a pedazos.
Esa noche que apareciste en mi vida, soñé contigo, apenas sabía tu nombre, pero tu imagen ocupaba mi mente.

Al día siguiente de que apareciste por esa puerta, yo me acerqué a ti, tímidamente pregunté si podía estar contigo.

Contigo y con más personas a tu cargo...

Aquel día fue inmemorable. Dentro de mi cabeza almacené todo lo que dijiste, mientras movías los labios, dejaba que acariciaras lentamente mis oídos...

Admiraba la pasión con la que hablabas sobre la tierra en la que habías nacido, tu orgullo implecable y tu manera de ser, tan desenvuelta y extrovertida.

Aquel día, timidamente, me quité la ropa, tratando de no ser tan obvia. Descubriste en mi un cuerpo que no era perfecto, cubierto por un traje de baño que dejaba ver el nacimiento de mis senos y mis caderas descubiertas.

Ese dia, echando uso a una artimaña de mujer, logré que agarraras mi mano, que te acercaras a mi. Y yo que queria meter mi lengua entre tus dientes, tuve que reprimirme, mujer que soporta sabiamente el momento y que sabe que lo que tiene que pasar, pasará.

Y fue esa tarde, al día siguiente que apareciste por mi vida, que me dijiste que sería una buena idea vernos por la noche. El plan era sencillo, ingenuo, una caminata y una conversacion. Pero los dos sabiamos que no tendriamos tiempo, que yo me iría al día siguiente y que muy probablemente no volveríamos a vernos.

Por eso me llevaste a tu casa, en la oscuridad me enseñaste el arbol que protegía tus sueños, cuyas flores rojas acariciaban tu rostro. Esa noche me besaste, me abrazaste y me llevaste a tu cuarto. Y en mi cabeza, todas aquellas ideas de protección y inseguridad se disiparon en cuanto me quitaste la ropa, casi violentamente.

Y aún en la oscuridad pude sentir esos brazos que me habian dejado boquiabierta, esa boca que tanto habia querido besar, que ahora me mordía los labios y me chupaba los senos, ese cuerpo que tanto habia deseado me hizo suspirar y gemir y querer arañar las paredes por la pasión que estaba siendo consumido ferozmente por tu cuerpo y el mío. Y entre dientes me dijiste que me habías contemplado y que habías deseado estrecharme entre tus brazos y que no habías encontrado la excusa perfecta para hacerlo. Y mientras sonreía, tus violentas embestidas me hacian hervir de fiebre, mientras mis orgasmos me ahogaban...

Deseaba que ese momento durara para siempre pero sabía que tenía que irme. Por un momento quise quedarme allí, en ese cuarto, en esa cama, eternamente, ser tu mujer, ser tu hembra para siempre, echar raíces contigo...pero sabía que lo que fácil comienza, fácil termina.
Y al día siguiente nos acompañaste al aeropuerto. Tratando de que nadie nos viera, tomaste mi rostro con tus fuertes manos y me diste el último beso. Tuve que reprimir mis lágrimas, tuve que tragarme el dolor que sentía en mi pecho, que me carcomía, me calcinaba y subirme en ese avión, que terminaba de tajo una historia rápida, intensa y sin explicaciones.
Y aquel lugar mágico ahora tiene un nombre, un rostro y un árbol rojo que nunca pude observar. Ese recuerdo es el que me hace querer volver.
(El titulo es un anagrama de su nombre. Este post lo escribo en silencio, sumida en una profunda depresión que corroe mis entrañas. Y esperando que algun dia, la persona a la que va dedicado este post, pueda leerlo)

1 comentario:

Daniel dijo...

"inmemorable" o "memorable"?

"implecable"?

"y querer arañar las paredes por la pasión que estaba siendo consumido ferozmente por tu cuerpo y el mío"
esto no tienen sentido.


"Deseaba que ese momento durara para siempre pero sabía que tenía que irme. Por un momento quise quedarme allí, en ese cuarto, en esa cama, eternamente, ser tu mujer, ser tu hembra para siempre, echar raíces contigo...pero sabía que lo que fácil comienza, fácil termina."
Nice!