jueves, julio 23, 2009

Ella...

El maquillaje fuerte la hacía resaltar entre las demás,
la noche le daba la bienvenida a su reino,
aquel de las ilusiones de minutos.

El rubor no oculta el paso del tiempo que no perdona,
son muchos amaneceres con el viento en el rostro,
esperando no regresar a casa con las manos vacías.

El sol se asoma diciendo que es hora de volver,
volver a seguir con la rutina,
a dormir mientras los demás apenas despiertan...

martes, julio 21, 2009

Tentación...

Lo observaba con detenimiento,
mesurando cada milímetro de su figura,
de cuando en cuando daba un par de golpecitos a la mesa,
lo volvía a mirar pensando si debía hacerlo...

Poco a poco acercó su mano acortando la distancia,
recordando paso a paso lo que podría suceder,
pero las ganas no se podían contener,
debía tocarlo, sentir su contorno, cada recodo de su figura.

Una vez cerca la emoción no pudo reprimir,
lo apretó entre sus manos, lo desnudó lentamente,
aspiró muy fuerte cuando lo tuvo cerca... y lo mordió...
era el mejor chocolate que había probado en mucho tiempo...

jueves, julio 02, 2009

El último vuelo de Ícaro

Mientras escapaban del laberinto del Minotauro, Dédalo vio a su único hijo morir por su inexperiencia y dejarse deslumbrar por la majestuosidad del vuelo. O al menos eso pensó...

Ícaro perdió sus alas al acercarse demasiado al sol, quería ser libre como un ave, no pudo evitar la tentación de experimentar la cercanía a ellas, sentir el aire golpeando su rostro mientras avanzaba, aspirar profundamente mientras el aire lo rodeaba, como si lo acariciara para acogerlo en su seno, pero ese momento de gloria duraría poco, sus alas se debilitaron y se precitió al mar.

Su padre voló en círculos muchas ocasiones el triste lugar donde sólo se veían unas alas destrozadas, siguió sin suerte hasta perder las esperanzas y marcharse. Ícaro se hundió lentamente, inconsciente y debilitado se dejó tragar por el mar, esta vez el paisaje era diferente, peces y monstruos marinos lo rodeaban, moviéndose rápido algunos y contando sus movimientos otros... A pesar de que sabía que era su fin se sentía a gusto, no había tenido experiencia semejante durante su corta vida, era inexplicable... Tan sólo se dejó llevar hasta perder el conocimiento...

Pensando todo perdido y sin saber como sucedió, Ícaro despertó en una playa de arena brillante y solitaria... Lentamente se incorporó, no sabía qué había pasado, ni dónde estaba... Pensó por un rato tratando de encontrar respuestas en su cabeza, pero lo único que atinó a hacer fue que no se podría quedar allí por mucho tiempo sin que lo atrapara la noche, los animales saldrían y se volvería un lugar peligroso...

A medida que se alejaba de la playa buscando un camino se encontró con extrañas figuras, árboles frondosos e intimidantes, pequeños animales que corrían al verlo, plantas que parecía que lo observaban y susurraban entre ellas mientras él pasaba... Pero su mente poca importancia le daba a aquello, el único pensamiento que se mantenía en su cabeza era el de su vuelo, seguía recordando la sensación del contacto de su piel con el viento, por un momento se sintió casi un Dios...

Sobrevivió a intrincadas rutas, pasó hambre, se alimentó de lo que otras ocasiones hubiera considerado como incomible o comida para animales apenas... Sin percatarse pasó un año esquivando peligros, sin encontrar un horizonte que lo hiciera pensar que había una salida...

Al fin un día encontró una gruta que lo llevó hacia un camino de luz, sería su encuentro con la libertad! Tristemente lo que encontró fue apenas la salida hacia la punta de un acantilado, escalando un poco más pensó en que podría ver el camino que había seguido y poder hallar una salida... La respuesta fue desoladora, para donde viera sólo existían bosques obscuros rodeados por mar, estaba encerrado en una isla de ilusiones, donde todo lo que parecía cierto tenía que dudarse, un lugar donde lo único que encontraría sería siempre bestias salvajes y serpientes hambrientas dispuestas a engañarlo para que cayera en sus garras...

Tan sólo comenzó a reír, entendió que todo era una broma del destino... Dio media vuelta y echó a correr hacia el acantilado... Sería libre una vez más... Saltó hacia el vacío, con las alas que habían crecido en su corazón... Voló sin miedo, sin limitaciones... Dejó atrás lo que lo ataba a este mundo...

martes, febrero 24, 2009

Sentir

Nacen ideas y en segundos mueren. Mueren y después vuelven en diferente forma,
nos envuelven hasta al punto exacto donde nadie las comprende.

Creo en muchas cosas que a la vez son nada,
nada comparado a la emoción de sentir el viento en la cara
que seria del hombre si no sintiera nada.


Sentimientos que nacen de una fuente desconocida sugerida como pensamiento,
pensamientos frágiles que en ocasiones se los lleva el viento.

Juzgar a nadie no tiene sentido, cada cual es responsable de sus líos
Quizá un día se logre entender que ser libre no es correr por doquier
sino vivir tranquilo y sin correr.

El alma gemela no existe, pero si los complementos
Que tan completo esta tu espíritu si no sonríes con la cara al viento.
El amor es un deseo, deseo que se lleva dentro,
deseo de ser aquél complemento de quien esta incompleto.

No hay prueba sobre la tierra que indique cual es el clímax del amor,
pero las sonrisas prueban que el amor no acabó.

Siento que amo, me siento amado, siento el viento en mi rostro
pienso y siento y creo que el amor no a terminado.


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Escrito por mi hermano: Emilio Campaña Naranjo (Chef, Músico, Amigo y Hermano)

lunes, febrero 16, 2009

¡Eres Tú!

Suave y dulce como una cereza madura, dejas el recuerdo de tus movimientos lentos y tus ganas de atacar... Como olvidar tus labios Gabriela...

Cómo olvidar tu aroma, tus caricias alocadas y tu mirada asesina... Tenerte era como enfrentarse a una marejada de color marfil... Irremplazable Beatriz...

Tu indómita fuerza mezclada con tu sonrisa infantil me idiotizaba al tan sólo sentirte cerca, haciendo que seas la única, la que nunca podré cambiar... Nadie como tú Verónica...

La forma en la que mordías tus labios como evocando lo que estaría por venir, aún cuando siempre decías que era tan sólo un gesto que solías hacer... Me enloqueces Analía..

Tu respiración entrecortada, tus sonidos, tu calor, nada era igual después de escucharte, de sentir como subía la temperatura cuando ponías un dedo sobre mi cuerpo... Exquisita Malena...

Es que eres tú la única, la que no pasa, la que no se deja atrás, la que me sigue en esta vida y la otra... Con distintos rostros, acentos, colores y olores, pero sé que siempre eres tú, la que me acompaña a lo largo de este viaje atemporal... ¿O quizá tan sólo soy yo quien trata de encontrarte en cada mujer?

¿Y si no eres tú? Te seguiré buscando entre cada olor y recuerdo que pasa frente a mi... Tratando de encontrar esa esencia que nos convierte en algo que no se puede perder sin importar el tiempo...

lunes, octubre 22, 2007

Evadiendo la realidad

Cierro los ojos.
Vuelo por el espacio sideral con mis alas de cristal,
esquivando adversidades, desobviando la realidad,
evito caricias, besos que no quiero,
me alejo del mundo,
yo ya no lo quiero..

miércoles, marzo 14, 2007

Estaba soñando. Eso lo sabía porque algo dentro de ella le gritaba que todo lo que veía a su alrededor no podía ser cierto. Era ella y se podía contemplar al mismo tiempo. Y las cosas que le sucedían era lo que siempre había querido que pasase en su vida. Era ella y le gritaba a sus padres, les decía todo lo que había querido decirles toda su vida!

O era ella y era abrazada por misteriosos seres que la iniciaban en un mundo de sombras.

Y que feliz era mientras dormía!

Una noche llegó a su cama, contenta por otro sueño más que tendría. Por ocho horas sería completamente feliz, entregada en los fuertes y viriles brazos de Morfeo; podría volar si quisiera, cambiar el color de su cabello y el sabor de su vida. Podría besar otros labios sin que la acusen de pecado.

Esa noche trató de cerrar los ojos, fue inútil, y en ese momento aborreció su vida, la del día, la que tenía que ser quien era, y no podía cambiar nada. Quiso obligarse a dormir, pero cómo?

Estaba furiosa.

Agarró un fino y peligroso estilete y comenzó a dibujar líneas que iban abriendose paso por su piel. Sus brazos sangraban, y aquello dolía, pero con el dolor se iba sintiendo cada vez más débil, más indefensa. Hasta que quiso gritar, pero su garganta estaba llena de sangre.

Esa noche no volvió a soñar. Su apuro fue en vano.