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lunes, febrero 16, 2009

¡Eres Tú!

Suave y dulce como una cereza madura, dejas el recuerdo de tus movimientos lentos y tus ganas de atacar... Como olvidar tus labios Gabriela...

Cómo olvidar tu aroma, tus caricias alocadas y tu mirada asesina... Tenerte era como enfrentarse a una marejada de color marfil... Irremplazable Beatriz...

Tu indómita fuerza mezclada con tu sonrisa infantil me idiotizaba al tan sólo sentirte cerca, haciendo que seas la única, la que nunca podré cambiar... Nadie como tú Verónica...

La forma en la que mordías tus labios como evocando lo que estaría por venir, aún cuando siempre decías que era tan sólo un gesto que solías hacer... Me enloqueces Analía..

Tu respiración entrecortada, tus sonidos, tu calor, nada era igual después de escucharte, de sentir como subía la temperatura cuando ponías un dedo sobre mi cuerpo... Exquisita Malena...

Es que eres tú la única, la que no pasa, la que no se deja atrás, la que me sigue en esta vida y la otra... Con distintos rostros, acentos, colores y olores, pero sé que siempre eres tú, la que me acompaña a lo largo de este viaje atemporal... ¿O quizá tan sólo soy yo quien trata de encontrarte en cada mujer?

¿Y si no eres tú? Te seguiré buscando entre cada olor y recuerdo que pasa frente a mi... Tratando de encontrar esa esencia que nos convierte en algo que no se puede perder sin importar el tiempo...

martes, enero 30, 2007

Volar

Flotando suavemente sobre un cielo cubierto de nubes, sonríe, alza un poco más el vuelo y baja lentamente para ver la figura montaña cubierta por verdes pastos, grandes sembríos cubren la zona, la vista es fascinante, animales y flores por doquier es imposible creer que todo estaba ahí tan cerca y que no fuera posible darse cuenta de su belleza.

¡A trabajar imbécil! Un grito manda al piso la belleza de aquél momento, es necesario volver a las tareas, a seguir partiéndose el lomo en el trabajo. No era más que uno de los momentos en los que Ángel podía ser libre de verdad. Agobiado por su trabajo, con sus sueños de grandeza olvidados y apilados en una esquina de su habitación, no le quedaba más que escapar de la realidad apenas pudiese.

Los días pasaban sin poder escapar de aquél lugar, alguna vez soñó que llegaría a recorrer el mundo tan sólo preocupándose de cual sería el siguiente destino, pero cada nueva empresa que él consideraba sería su camino hacia el éxito terminaba siendo nada más que una mofa para su familia y amigos. Al final del camino había optado por tomar aquél sucio trabajo en la empresa de su primo vigilando que nadie se robara la mercadería de sus bodegas, al menos así podría callar a su familia y no morir de hambre mientras pensaba en su siguiente hazaña.

Su única esperanza, o más bien, su único consuelo era ella. La niña que desde su época colegial
lo había hecho creer en la existencia del verdadero amor. Daniela era una jovencita que a cualquiera ponía a suspirar, en especial entre los chicos del barrio, cuando lo aceptó como su novio la emoción no cabía en su pecho. No llevaban ni siquiera un par de semanas como novios y él ya soñaba con la casa donde vivirían, los hijos que tendrían, inclusive sabía cómo se llamaría su perro labrador, aquél que tanto quería su hijo Julián, el menor.

El criminal que habita entre los hombres, aquél que nos roba todo lo que puede y oculta todo lo que se le cruce por delante volvió a atacar... El tiempo... Pasaron años y seguía clavado a ese fétido lugar, cada día que pasaba le parecía más difícil de soportar. Y lo peor es que, la dichosa idea que lo sacaría de allí, no llegaba, ni siquiera se anunciaba.

Un buen día Daniela se le acercó y dijo una frase que haría las veces de un afilado cuchillo cruzando desde un costado hacia el otro del cuello. ¡Terminamos! No puedo seguir esperándote, no puedo vivir de ilusiones y de un gran hombre que nunca llega a ser.

Cada palabra dicha por ella iba aniquilando a sus hijos, al perro, la casa, todo...

Finalmente lo pudo ver, había estado allí durante todo el tiempo, la respuesta a sus preguntas... Volvió una vez más a volar, esta vez tomó mucha más fuerza y comenzó a recorrer cada segmento que antes había olvidado, la casa de sus amigos, la escuela donde estudió, no quedó recodo sin visitar. Era impresionante ver todo aquello a esa distancia.

Siguió recorriendo la ciudad hasta que se aburrió, volvió a ver una última vez el lugar donde le dio el primer beso a su amada y finalmente emprendió la partida, al fin sus anhelos no conocerían límites, era libre de una vez por todas.

¡Extraaaaa, extraaaaaa! Vociferaba un pequeñín en las calles mientras trataba de vender los últimos diarios que le quedaban. Un señor se acerca y le pregunta, ¿qué hay de nuevo que deba saber? Un joven se lanzó de un edificio a mitad de la noche, lo encontraron esta mañana respondió el chiquillo. ¡Bah! Algún infeliz sin futuro probablemente, prefiero ver la sección de deportes.