Un lugar donde existen fantasías, historias, realidades, todo lo que pueda salir... De quien quiera escribir
lunes, junio 28, 2010
La moneda más bonita
Vero estaba hurgando en su monedero. Sacaba monedas, las observaba, las limpiaba y dejaba a un lado.
- Oye, ¿no me escuchaste?
- No, esta no me gusta -susurraba para sí Vero- mmm... esta está vieja. No, no, esta tampoco.
Vero abrió el cajón, sacó una cajita de madera y una pequeña llave, giró la cerradura a la izquierda y abrió la alcancía. Corrió a la cama y regó todas las monedas sobre la sábana turquesa.
- Ven, ayúdame a separar las monedas.
- ¿Para qué? No entiendo lo que estás haciendo.
- Necesito ver todas las monedas de 10 centavos que tengo.
Empezó a sacar las moneditas de 1 centavo, habían bastantes. Algunas de 25 y un par de euros que le había regalado su hermano.
- No, ninguna me sirve.
Volvió a meter todas las monedas en la alcancía, la cerró con llave, agarró su bolso y salió del cuarto.
- ¿A dónde vas?
- A la tienda - gritó Vero- necesito encontrar la moneda más bonita de 10 centavos.
jueves, mayo 04, 2006
El viaje a la luna
jueves, marzo 09, 2006
Niño
lunes, diciembre 12, 2005
El fin lo decido yo
lunes, diciembre 05, 2005
Besos de sobra
miércoles, septiembre 21, 2005
Pensamientos suicidas
jueves, julio 14, 2005
Palabras
miércoles, junio 15, 2005
Sin fin
miércoles, mayo 11, 2005
La habitación
- Estas puertas son diferentes a las que conoces... - le oyó decir a la chica. Mientras tanto, la puerta se deslizó y se cerró suavemente.
- ¡Dios mío! - fue lo único que salió de su boca- me parece que no puede abrirse desde adentro. Nos han encerrado a los dos.
Ella lo miró con tristeza y dijo:
- A los dos no, a uno sólo... - pasó a través de la puerta y desapareció.
- ¡Pamela! ? gritó furioso mientras golpeaba con su puño la puerta - ¡Regresa en este instante y sácame de aquí!
miércoles, abril 13, 2005
Sueño eterno
lunes, febrero 21, 2005
Continua con la historia
viernes, febrero 11, 2005
Esperando bajo la lluvia
40 minutos contaba en su reloj mientras una camioneta se estacionaba en la esquina, un hombre bajaba apurado con unas fundas y se perdía detrás de la puerta de su casa. Pablo ya había perdido la cuenta de cuántas veces había visto la luz roja del semáforo, igual, ya no le interesaba.
55 minutos habían pasado y el cuerpo de Pablo empezaba a desistir. El agua le chorreaba en todo el cuerpo a la par que sus ojos empezaban a cerrarse del cansancio cuando de repente los vio. Justo en la acera de enfrente se encontraban, protegiéndose bajo un paraguas. Pablo quiso gritarles pero ningún sonido salió de su boca. Trató de mover los brazos para que lo vean, pero se encontraban tan entumecidos que por más que su cerebro les diera la orden, estos se rehusaban a moverse. Los observó profundamente, tratando de llamarlos con el pensamiento, pero tampoco funcionó.
Un taxi se detuvo frente a ellos y procedieron a subirse, tratando de cerrar el paraguas rápidamente. El motor arrancó y a los pocos segundos se disolvieron entre la espesa neblina de la noche. Pablo, nuevamente solo, se desvaneció entre las sombras de la ciudad. Mañana, a la misma hora, volverá a esperarlos con ansias, deseando que esta vez lo puedan ver y regresar con ellos a casa.
domingo, enero 30, 2005
El sueño de Rafael
No quería levantarse en ese momento. Se encontraba muy cómodo sobre su colchón, y el sólo hecho de pensar en todo el día que le esperaba por delante, le hacía desistir en su vano intento por tocar el frío suelo con sus pies.
- ¿Dónde está? - le preguntó el misterioso hombre - ¿La trajiste contigo?
- Sí, pero primero tienes que enseñarme lo que me prometiste - respondió Rafael.
- Un trato es un trato, y mi palabra no miente. Sígueme, te enseñaré el secreto de la felicidad eterna.
El hombre le dio la espalda y empezó a caminar por el callejón, seguido de cerca por Rafael, un poco inseguro, puesto que la poca iluminación que había se alejaba cada vez más de ellos.
- Muy bien, ha llegado el momento, pero antes, quiero que me respondas una sencilla pregunta.
- ¿Cuál?
- ¿Qué es la felicidad para ti?
- Veo que no sabes qué es la felicidad... A la final puedas responderme entonces dónde crees que puede estar.
- No lo sé... por eso deseo que usted me lo enseñe - articuló pausadamente luego de callar todas sus ideas.
- Mmm... no es la respuesta que esperaba, pero bueno, te di mi palabra. Ahora, entrégame lo que te pedí.
- ¿Estás seguro que esto es lo que pedí? - le preguntó el hombre a Rafael.
- Sí, tal cual como usted me dijo... mi más grande deseo se encuentra ahí dentro. - respondió con el brazo aún estirado.
- Muy bien. Terminemos este asunto de una vez.
- ¿Qué pasa? ¿Por qué sonríes? - preguntó Rafael preocupado.
- Ya va sonar la alarma... es mejor que esta vez la apagues y te levantes... te espera un largo día por delante...